MADRE
Madre, tú que me llevaste dentro de tus entrañas...
Madre, tú que amamantaste mi vida,
Madre, tú que me arropaste para que no pasara frío;
Madre, tú que con tu beso de buenas noches,
hacías que mis amaneceres fuesen hermosos.
Madre, tú que me hiciste crecer y valorar la vida...
Madre, tú que en mi camino, cambiaste las piedras,
por nubes de algodón...
Déjame, que con mi pobre corazón de poeta,
te dedique palabras salidas del alma...
Con el paso del tiempo, tintó tus cabellos de gris plata,
agrietó tu belleza, con arrugas forjadas del día a día;
secó el brillo de tus ojos, por lagrimas derramadas en el sin vivir de tu vida,
Pero doy gracias a Dios, porque tu corazón lo dejo intacto...
Para que el beso diario que nos das... siga teniendo la fragancia de amor de madre.
Madre, tú que me llevaste dentro de tus entrañas...
Madre, tú que amamantaste mi vida,
Madre, tú que me arropaste para que no pasara frío;
Madre, tú que con tu beso de buenas noches,
hacías que mis amaneceres fuesen hermosos.
Madre, tú que me hiciste crecer y valorar la vida...
Madre, tú que en mi camino, cambiaste las piedras,
por nubes de algodón...
Déjame, que con mi pobre corazón de poeta,
te dedique palabras salidas del alma...
Con el paso del tiempo, tintó tus cabellos de gris plata,
agrietó tu belleza, con arrugas forjadas del día a día;
secó el brillo de tus ojos, por lagrimas derramadas en el sin vivir de tu vida,
Pero doy gracias a Dios, porque tu corazón lo dejo intacto...
Para que el beso diario que nos das... siga teniendo la fragancia de amor de madre.
José
Luís Rivero ©2012
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