Ayer no pude verte e intente dibujarte en mi mente. Recorría
tu silueta con trazos de amor. Tu cuerpo, perfectamente diseñado. Tu rostro,
acompañada con tu alegre sonrisa.
Con mi lápiz de artista, intente darte vida. Un lienzo, otro
y uno más. No podía, no sabía, quería que fueses mi gran obra de arte.
Desesperado, intente despertar de mi sueño e ir a buscarte. Algo me faltaba,
algún detalle de tu cuerpo, de tu vida, de tu mente, de ti. ¿Tu voz? ¿Tu risa?
¿Tu aroma? No lograba despertar, una mano ataba a la almohada mis sueños. Hacia
frío, el frió de tu distancia.
Amanece, los sueños se disipan como la noche prevalece al
día, pero en mi mente aún seguía mi boceto de ti. No conseguía encontrar el
final de aquella perfecta obra. Una voz, aquella voz, por fin pudo dar la razón
de mi obra incompleta:
-
Jamás podrás terminarla, no eres Dios. Él, pintó en su
lienzo a tu amada. No hacia falta que posara, Él la imaginó como es y tú nunca
podrás, ni en tus sueños, darle vida a tan lindo retrato.
JLR©2013
No hay comentarios:
Publicar un comentario