Con lágrimas en los ojos,
Despidió a su amada
Que asomada en su balcón,
Ráfagas de amor le mandaba.
No llores, le decía,
No llores mi amor, no,
Que mi marcha es alegría
Dentro de mi corazón.
Voy a buscar tesoros,
Perdidos años atrás,
Quiero recuperarlos; quiero,
Y pronto aquí me tendrás.
Su amor ya calmado,
Y aún con lágrimas en los ojos,
Al aire lanzo un beso,
El de un enamorado.
No estoy triste por tu marcha,
A la vuelta te seguiré esperando,
Estoy alegre por tu vida,
Aquella que estuviste buscando.
Son lágrimas de alegría,
Las que aquí te estoy mostrando,
Pero se te olvido algo:
Enseñarme, sin ti, a seguir caminando.
José Luís Rivero ©2013
No hay comentarios:
Publicar un comentario